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Los arqueros, una prioridad en el mercado de pases

Los arqueros, una prioridad en el mercado de pases

A la hora de los pases, algo cambió. En este paréntesis de invierno, plagado como siempre de múltiples intentos y sólo algunas concreciones en materia de refuerzos, los arqueros pasaron a ser mucho más codiciados que otras veces. De buenas a primeras quedó la sensación de que los principales actores del mercado de transferencias estuvieron mucho más preocupados por cubrir el arco propio que en vulnerar el contrario.


EL DIA A DIA
¿Cómo es esto?. Muy simple: observando el día a día del mercado de transferencias muchos clubes en vez de pelearse por un “9” infalible o un “10” de buen pie, estuvieron pugnando por los enguantados hombres del buzo número uno.
Y, sin ir más lejos, los más grandes -Boca y River-, aunque por motivaciones diferentes, salieron disparados desde el vamos en procura de cubrir los tres palos.

EL MILLO
Los millonarios, por un lado, entendieron que el Nacional “B” es una cosa y la primera división otra y por eso dejaron de lado a Daniel Vega -el golero del ascenso-, para ir detrás de la solvencia con bajo perfil que Marcelo Barovero le entregó a Vélez en estos años de éxitos fortineros.

EL XENEIZE
Boca, por otros motivos, también apuntó a los tres palos en busca de un reemplazante de Agustín Orión a quien le espera una operación de ligamentos por aquella fatídica jugada en la final que dejó a Boca sin la Copa Libertadores. Para colmo de males, los de Falcioni -en medio de una “huida” que incluyó a Riquelme y a varios de sus jugadores profesionales-, también perdieron a Sebastián Sosa, el uruguayo que había asomado como una solución por las buenas actuaciones acumuladas, pero que aprovechó un descuido para viajar a Liniers y calzarse la “v” azulada. Frente a la ira que desató en el club de la Ribera esa actitud, el golero argumentó que dio el salto porque “en Vélez le hicieron tres años de contrato y, creo, voy a tener mucha más continuidad y rodaje”. En definitiva, Oscar Ustari, ex rojo y guardameta seleccionado, fue el elegido para reemplazar al maltrecho Orión.

PATEARON EL TABLERO
Los goleros, decididos a patear el tablero, no sólo fueron noticia en Boca y River. Ya no se da aquello de que “un arquero se pasa toda la vida en el mismo club”, reflexionaba un representante hace pocos días mientras se multiplicaban los ejemplos en ese sentido. Mariano Andujar volvió a Catania y en el Pincha el arco ya tiene otro nombre y apellido: Justo Villar. En Unión, Bologna decidió no prolongar el préstamo y le dejó su lugar al ex Arsenal Alejandro Limia. Cerquita del reducto “tatengue”, en Colón, tuvieron emplearse a fondo para convencer a Diego Pozo -un histórico del club-, que ya tenía listas las valijas. Javier García arrancó la pretemporada amenazando a Tigre con irse a Boca nuevamente, hasta que los de Victoria pusieron sobre la mesa los 500 mil dólares del pase definitivo que lo hicieron cambiar de parecer. Por las dudas, los del Vasco Arruabarrena también sumaron al ex albirrojo Damián Albil.

UN INTERCAMBIO
Por si todo fuera poco, entre Olimpo y San Lorenzo pusieron en práctica un intercambio de arco a arco: de Bahía Blanca a Boedo voló Matías Ibañez, mientras Nereo Champagne emprendía el trayecto inverso.

Frente a esta realidad, ya resulta muy difícil encontrar casos como los del “Mono” Navarro Montoya en la Ribera o Nery Pumpido en Nuñez con varias temporadas poniéndole el cuerpo a los ataques rivales y quizá los casos de Sebastián Peratta -35 años y 143 encuentros en Newell´s-, o Cristián Campestrini -de 32 y 140 partidos en Arsenal-, sean la rara excepción opuesta a las reglas actuales.

Es cierto que el de arquero es el único puesto que no tiene reemplazo. Un delantero, un volante o un zaguero pueden sacar del paso al equipo ante cualquier imponderable durante un partido. Pero los tres palos son implacables y sólo pueden ser atendidos por sus propios dueños.

UN EXPERIMENTADO
Uno de los experimentados en eso de ahogar los gritos de gol, Sebastián Saja, con 33 años de edad, muchos partidos en primera y la confianza de ser indispensable en el Racing de hoy, explicaba el fenómeno de esta manera “La clave es la continuidad, eso no cambió. Aunque ahora tal vez, exista mayor movimiento en el mercado de pases y, en ese sentido, el arquero forma parte de eso”.

La cosa es que la danza de apellidos que antes sólo abarcaba a jugadores de campo y, sólo excepcionalmente, a algún arquero, en esta ocasión presentó variantes notables.

FINANZAS COMODAS
Sin dudas que los hombres del arco también han entendido el juego: un pase más o menos importante puede marcar un futuro mejor y finanzas más cómodas.
Y quizá, en función de ello o vaya a saber uno a partir de que situación, esta pretemporada invernal, previa al inicio del fútbol, las vedettes del mercado son quienes se visten distinto al resto y viven el fútbol pegaditos a la línea de gol.

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