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Mauricio es Pro

Mauricio es Pro

Mauricio es Caranta y quien, con el partido 3 a 0, se jugó la vida en una tapada clave que evitó los penales. El arquero, que debió salir lesionado la ida, tuvo revancha.



¡Qué momento, Formento! Caranta, Ibarra y Martínez miran, la pelota dará en el travesaño. Uff.


Hubo belleza en el tiro del gigantesco Román que se coló en el ángulo de un Robinson Zapata anoche más solo que Robinson Crusoe. Hubo oportunismo en el cabezazo del enorme Martín, luego de la pifia de Del Castillo. Hubo revancha en esa primereada de Battaglia que, patrón y capitán, ahora espera su chance y cuando entra demuestra que está entero y que le sobra para paradas bravas como éstas. Pero también la clasificación se ganó a los 50 minutos del segundo tiempo, desde las manos de Mauricio Caranta. Porque con el 3-0 puesto, sin niebla y con la Bombonera de fiesta, una pelota en cortada dejó solo a Lionard Pajoy, que entró con tranco largo en diagonal a lo Tino Asprilla pero la terminó a lo Shakira: bruto, ciego y sordomudo. Pajoy no vio a Caranta y la punteó al bulto, al cuerpo de un arquero que, rápido, fue al piso y tapó limpito el remate. La caída de Pajoy provocó los reclamos del técnico Jorge Bernal, que entró al campo para pedir penal. No lo hubo. El uno se jugó la vida con la pierna derecha sentida y tapó la pelota. Y depositó a Boca en la final.

No debe haber dudas: Caranta evitó los penales (sólo se pateaban si se repetía el 3-1 de la ida). Hubo magia en esa tapada porque no se llevó puesto al delantero, provocando la falta. Oportunismo porque llegó justo al cruce y revancha porque en Colombia debió salir por una contractura, en un partido que no quería perderse. El arquero, que no estaba al 100% (incluso empezó pateando desde abajo en los saques de arco pero luego debió hacerlo el Cata), fue clave otra vez. Qué duda hay: en La Boca, Mauricio es Pro.

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