No podía ni caminar
Javier García vivió una pesadilla. Se agudizó su lesión en la final y por eso hoy lo van a operar. "No sentía la pierna", explicó el arquero, quien no pudo festejar.
Dale, comé empanadas. Dale, agarrá una porción de pizza. Dale, tomá Coca". El lobby del hotel Intercontinental era una mesurada fiesta. Como siempre, Juan Román Riquelme era el que hablaba y los demás escuchaban. A su lado, debajo de una gorrita blanca, en silencio, estaba Javier García, quien se mostraba golpeado y, por lo visto, inapetente. "Dale, comé, cambiá esa cara... Sos un afortunado, saliste campeón con Boca a los 20 años. Dale, che".
Desde que el pibe de 21 años se hizo cargo del arco que antes cuidaba Caranta, el 10 lo adoptó como a uno de sus preferidos. Y en el momento más difícil, en el que García no se permitía festejar, el líder del equipo lo volvió a respaldar. "Les agradezco a todos el apoyo", dijo en voz baja el número 12. Así pasó las primeras horas como campeón, sin demasiado ánimo, pero sintiendo la palmada de sus compañeros...
-¿Qué te pasó en el gol de Lazzaro?
-En ese gol la lesión no me dejó arrancar para saltar. Ahora me voy a operar. Me dijeron que es como un desgarro, porque te cortan ahí el aductor...
La maldita pubialgia lo sorprendió a principio de año. Y se convirtió en una verdadera pesadilla en los últimos meses. Lo peor lo vivió el martes, en el día de la consagración: lo infiltraron antes del partido y en el entretiempo. Hoy, finalmente, pasará por el quirófano y, según los médicos, tendrá para un mes de recuperación...
"Me terminé de lesionar en una jugada en la que le pego para afuera. Ahí sentí que se me aflojó toda la pierna. Y después de eso vino el gol. Yo quise ir para adelante y no pude", continuó con su descargo.
-Estás bajoneado...
-Lo que pasa es que el gol que me hacen está dentro de las reglas del juego, lo tengo claro, es algo que venía pasando. Pero más que nada me fui mal porque no quería salir de la cancha. No me gusta irme así, me pasó lo mismo cuando me lesioné la rodilla contra Gimnasia, en un partido de la Reserva: no quería salir y tenía los cruzados rotos. Acá pensé que se me había roto todo y por eso le pedí el cambio a Carlos. Igual, de los goles no es excusa, me hago cargo.
-Pero sos campeón...
-Sí, ya sé, pero lo vivo con alegría, no se me ve eufórico por la lesión y por haber quedado afuera del partido. Yo quería terminar en la cancha. Pero también sabía que podía perjudicar a los demás, porque por ahí venía otra pelota y no la podía sacar. No sentía la pierna, no podía ni caminar.
El salto en falso. Las lágrimas que brotan. El pedido de clemencia al banco. El cambio. El desconsuelo. Los guantes tapándole la cara. El sufrimiento. El final. El desahogo de todos. El abrazo con Ischia. El abrazo con Civarelli, el entrenador de arqueros. La vuelta olímpica... Las imágenes de una noche que, para Javier García, será inolvidable...





