Podría ser el tercer arquero en el Mundial
El ex River dice que el nivel de la Liga de Estados Unidos es muy alto, sueña con un llamadito de Diego Maradona, quiere volver a Los Andes y cuenta su vida como jugador-empresario: maneja la imagen de José Luis Chilavert y Martín Gramática.

Juega en el FC Dallas de Estados Unidos, que anda de pretemporada por Brasil. Y aunque en el país del Norte el fútbol se vive de una manera muy diferente, Darío Sala dice, entre otras cosas, que el nivel de la MLS es cada vez mejor. Y habla de su vida como empresario.
-¿Rompiste el mito de que un jugador no puede trabajar?
-Se puede hacer otra actividad si es que tu concentración en prácticas y partidos sigue igual. No hay que meterse en negocios en los que tenés que rogar que te salgan bien, sino en cosas de bajo riesgo.
-¿En cuáles?
-Hago radio para ESPN Deportes ("Darío Sala Radio Show"), clínicas de fútbol, organizo torneos con ligas de Texas, pretemporadas de equipos profesionales (Independiente) y la empresa Darío Sala Soccer LLC maneja la imagen de Chilavert y Gramática.
-¿Sos un raro en el ambiente? Pasaste casi seis años en el liceo militar y ahora empresario...
-Me doy cuenta de que no tengo el molde de los jugadores de fútbol. Mis compañeros me cargan porque a veces después de la práctica tengo que ir a una reunión y me voy trajeado. Pero cuando tu carrera está activa tenés que aprovechar las puertas que abre el fútbol, y no cuando ya no estás en el ruido.
-¿Cómo se vivía en EE. UU. antes de la crisis?
-Los americanos no se van a reponer en el corto plazo. Y nunca más se volverá a tener el standard de vida que se tenía. Las cosas tienen un panorama alentador, pero...
-¿Cómo se adapta un argentino a una cultura distinta y a un fútbol bien diferente?
-Se miran los pro y los contra, y si la balanza se inclina para el lado positivo, listo.
-¿El pico de tu carrera fue el ascenso del 2000 con Los Andes?
-Sí, fue estar en el lugar preciso en el momento indicado. Tener a Ginarte de DT tuvo mucho que ver: mi carrera se la debo a él. Me hace bien mencionarlo, ya que los jugadores somos bastante egocéntricos. Sin Jorge no hubiera podido hacer la carrera que hice.
-¿River te llegó demasiado pronto?
-No, en el momento justo. Sólo necesitaba la oportunidad que no me dieron.
-¿Hoy sos mejor?
-No te quepan dudas. Hasta aprovecho la entrevista para postularme: podría ser el tercer arquero en el Mundial. El rendimiento que tuve en estos tres años en EE.UU. es como el de Los Andes. Se juega en un buen nivel y los arqueros son muy buenos.
-En su momento acá se habló de que eras difícil en el vestuario...
-Nunca tuve problemas. Me gusta ganar a todo y sólo ese deseo desmedido me pudo haber llevado a gritarle a algún compañero. Ahora sé que hay algunos jugadores a los que les tenés que hablar más suave que a otros porque si no los bajoneás. Es tacto.
-¿Qué significan los argentinos para la Liga? ¿Barros Schelotto?
-Seguimos el mismo proceso que la Liga mexicana al traer extranjeros, sobre todo argentinos. Le duela a quien le duela, el argentino levanta el nivel. Podés llevar brasileños, uruguayos, colombianos, pero si no llevás argentinos la Liga se pierde en la intrascendencia. Guillermo tuvo una temporada demoledora y sacó campeón a un plantel que no había clasificado octavo de 12 equipos en la temporada anterior.
-¿Y Beckham?
-Si se quedara sería tremendamente positivo, ya que la Liga pudo capitalizar más atención. Se ganó aire en TV y radios y espacio en gráfica. La exposición del soccer fue monumental.
-¿EE.UU. podrá ganar algún Mundial?
-Seguro, en un futuro no muy lejano. Ojo, si no le toca Argentina en la final.
-¿Soñás con retirarte acá o allá está tu lugar en el mundo?
-Sueño con llevar a Los Andes otra vez a Primera. Después de eso me puedo morir tranquilo. En USA o en Argentina, no importa.
-¿Pensás en ser DT? ¿Qué línea seguirías?
-Me gustaría, por supuesto, y me identifico mucho con la línea de los técnicos que saben mezclar lo motivador y lo táctico. Mis equipos formarían con un 3-5-1-1. Me gusta el contraataque armado desde un buen manejo de pelota en el mediocampo.





