Saja
Saja, con el alta médica, se presentó a entrenar junto al resto del plantel y Ramón, quien ya había avisado que no lo quería, lo echó.

La imagen es clara, nada confusa. La situación es confusa, nada clara. Ramón Díaz y Sebastián Rambert hablan con Sebastián Saja en la cancha auxiliar de la Ciudad Deportiva. Son las 9 de la mañana y la práctica de San Lorenzo recién arranca. El resto del plantel profesional está a un costado, comenzando la entrada en calor bajo las ordenes del Profe Dean. La charla fluye y se ubican cuasi semicírculo. Hay gestos, movimientos de brazos, señas indicando la salida. Se acerca Jorge Berrio (manager), por pedido del arquero, para que haya un testigo. "Acá no podés estar", dice el DT. "Yo soy profesional y no me entreno con jugadores amateurs", replica el uno. Pasan tres minutos. El Chino se va. Ramón lo echó del entrenamiento.
La historia es larga y data de más de un año. Apenas asumió en Boedo, el Pelado dejó en claro que no quería a Saja en el plantel y bancó a muerte a Agustín Orión. Entonces, hubo que buscarle otro destino al Chino. Y en el horizonte más cercano, apareció el Gremio. Hacia allí fue, a préstamo. Disputó 59 partidos en el 07, recibió 64 goles y llegó a la final de la Libertadores. Pero... el tiempo pasó, la cesión se venció, y el arquero regresó al Ciclón. "Estamos cubiertos con Orión, Champagne y Centeno", decía el DT, mientras el uno se recuperaba de una lesión. "Queremos negociarlo. Es muy pesado que sea suplente", aseguraban los dirigentes. El arquero explotaba y disparaba que "traje una oferta y no me dejan ir. Me lesioné y no me llamaron. Me deben plata..." El tiempo volvió a pasar y el guardavallas se puso al 100%. El lunes recibió el alta médica y ayer se presentó a entrenar junto al resto del grupo. Uno de sus caballitos de batalla es que por su condición de profesional, no puede entrenarse con amateurs. En la AFA, ante la consulta de Olé, afirmaron que el club está obligado a brindarle un lugar de entrenamiento con futbolistas con contrato. Y en el Selectivo, a donde lo mandó Ramón, hay muchachos con contrato. El vínculo contractual del Chino con San Lorenzo vence en junio, aunque tiene prórroga por dos años más a favor del club. Pues, tras tantos dimes y diretes, lógica pura, en esta trama oscura, surgen varios interrogantes. ¿Hacía falta ir a la cancha siendo consciente de que el técnico no lo tiene en cuenta? ¿Fue una actitud provocadora? ¿Eran necesarios los gestos de Ramón sabiendo que con ellos se descubre la situación, más allá de que la prensa no podía escuchar el diálogo? ¿Podría haber manejado el tema de otra manera? ¿La marginación al arquero es sólo un motivo deportivo? ¿Champagne y Centeno son más? ¿Se merece un trato así alguien que ganó tres títulos con el Ciclón y le dio tantas alegrías a la gente? ¿La CD no lo quiere? ¿Por qué no lo dejan irse a otro club?
Saja le contó a Olé que hoy no irá a entrenarse y no sabe qué hará en los próximos días. Además, el arquero ya buscó asesoría legal con la intención de saber cómo dar los próximos pasos. Llegado el caso, podría ir con abogados a la práctica para que "me dejen realizar mi trabajo". Una historia que parece tener un final lejano. Una historia de provocaciones.





