Sufro cada vez que me tengo que poner los guantes
No se anduvo con rodeos: "Profesionalmente he perdido la alegría cuando entro en una cancha"
Decir que Cristian Lucchetti se escapa de las características normales de un arquero sería casi una obviedad. Por su juego, se despega de los demás. Pero de la misma manera que se diferencia del resto por su estilo dentro de la cancha, también se lo puede calificar como "distinto" a la hora de hablar. De hecho, que un arquero diga que no le gusta el puesto, que nunca le gustó, y que prefiere ser jugador de campo, ya describe a un personaje que no oculta lo que piensa y siente.
Cada una de las expresiones de Lucchetti irradian seguridad, esa que le transmite en la cancha a sus compañeros, como uno de los referentes de Banfield. Asegura que, con 29 años, ve las cosas de otra manera. "No soy de mirar arqueros. Si me preguntás qué estilo de arquero me gusta hoy en día, te tengo que responder que ninguno, porque ninguno va conmigo, ninguno juega de la forma que lo hago yo", son algunas de las frases que dejó el hombre que nació en Luján de Cuyo, en Mendoza.
-Sos el goleador de un equipo (con seis tantos) que hizo una gran campaña y terminó tercero, ¿es, al menos, extraño?
-Es cierto, es raro. Hicimos una campaña de 32 puntos que es muy buena, donde se supone que los delanteros o los jugadores de campo hacen muchos goles. Pero haber terminado como goleador con Darío Cvitanich, con seis goles, que no son tantos para un atacante pero si para un arquero, llama un poco la atención.
-¿Llamaría más la atención si Lanús no hubiera salido campeón?
-No podemos dejar de lado eso porque Lanús es el clásico rival, pero creo, y lo dije cuando finalizó el torneo y lo sostengo, que el hincha de Banfield que es inteligente tiene que estar contento. Para el club no es normal sumar 32 puntos y hacer una gran campaña como la última que hicimos. Si bien uno siempre quiere más y tal vez la gente y los mismos jugadores se malacostumbraron, en el buen sentido, a entrar a las Copas y a estar bien arriba, no hay que olvidarse que veníamos de hacer dos campaña muy pobres.
-Cuando se ponen en la balanza todo este tipo de presiones, ¿disfrutás entrar en una cancha?
-La verdad que no. Cuando estuve de vacaciones en Mendoza, me junté a jugar al fútbol con mi hermano y mis amigos y cuando terminamos el partido, lo primero que dije fue «qué lindo que es jugar al fútbol». Pero profesionalmente es como que he perdido la alegría o la posibilidad de disfrutar cuando entro en una cancha. Entrar en la cancha es entrar a querer ganar; a ganar para poder tener una semana feliz o tranquila, nada más.
-Por tu forma de vivir el fútbol, e incluso de jugarlo, ¿se potencia tu disgusto?
-Desde el primer día que tuve uso de razón sabía que quería ser jugador de fútbol. Pero ser jugador, o lo que soñaba de ser futbolista, no es lo que me encontré cuando llegué a primera división. Soñaba con llegar y disfrutar de eso y es imposible hacerlo. Lo más agradable es la semana, cuando uno comparte el tiempo con el grupo. Pero cuando llega el domingo, al menos yo, no lo disfruto. Y creo que si el 80 o 90 % de los jugadores se ponen la mano en el corazón, dirían lo mismo.
-¿Y en el arco es peor?
-Sí. Y más allá de que es un puesto que nunca me gustó, no hay forma de que lo pueda disfrutar. Sufro cada vez que me tengo que poner los guantes porque un error te cuesta un partido o un campeonato, y no es fácil levantarse al otro día.
-¿Alguna vez te planteaste, por este fastidio que tenés, dejar el fútbol?
-Nunca me lo planteé seriamente; si me amargo mucho cuando pierdo y lo sufro demasiado. Recuerdo que cuando me fui a jugar a México, que era muy joven dije: «A los 28 años dejo el fútbol» y en ese momento tenía 21. Fijate como ya tenía la cabeza un poco cansada de lo que me había encontrado en el fútbol profesional.
-En definitiva, ¿seguís jugando sólo porque es tu profesión?
-El fútbol es mi vida, pero no de esta manera. Y lo hago, la verdad, porque económicamente me sirve, porque es lo que elegí como profesión. Y sinceramente jugar me encanta, pero hacerlo con mis compañeros; disfruto de tirar un caño y cargarlo al compañero, reírme de eso. Creo que en el fútbol profesional deben ser muy pocos los que lo pueden hacerlo: Messi, Ronaldinho, Tevez. Mirá Riquelme, que es un crack y quiso dejar la selección. Si un tipo así pasa por eso, imaginate los demás.
-¿Hay algo dentro de la cancha que te haga disfrutar?
-Ganar ayuda. Muchas veces cuando tenés una buena tarde o cuando mirás a la tribuna y ves la cancha repleta. Son momentos o segundos que uno disfruta. Pero en realidad son poquitas cosas comparadas con lo que se vive en cada partido.
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Dicen que la fama no es cuento, pero...
"Si hasta ahora no tuve posibilidades de ser convocado para la selección..., quiere decir que no me debo ilusionar. Siento que si hubiera tenido algún campeonato como los que hice en Banfield en algún club grande..., sería otra la historia", relata Lucchetti. "¿Si no me siento reconocido? No es algo que me preocupe... Sé que no soy nada de otro mundo, soy un arquero normal..., con características distintas a las de la mayoría. Nada más".





