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Un arco en graves problemas

Un arco en graves problemas

Desde mediados de 2006, cuando Abbondanzieri emigró a España tras el Mundial de Alemania, el equipo xeneize no volvió a tener un guardavalla que brindara seguridad; Agustín Orión es la gran apuesta que estará bajo la lupa.


Américo Tesorieri, Julio Elías Musimessi, Antonio Roma, Hugo Orlando Gatti, Carlos Fernando Navarro Montoya, Oscar Córdoba, Roberto Abbondanzieri... Hombres que, cada uno en su momento, defendieron el arco de Boca con seriedad y éxito; a partir de sus manos, se conformaron distintos equipos campeones de la historia xeneize. Pero una suerte de maldición invadió la Ribera luego de la Copa del Mundo de Alemania 2006, cuando el Pato Abbondanzieri se marchó a Getafe, de España. A partir de allí, el arco boquense fue un gran problema, un verdadero martirio. Ninguna de las alternativas que asumieron el compromiso -ni siquiera el propio Abbondanzieri a su regreso de Europa- brindó seguridad, y ahora, con la apuesta de Agustín Orion, otra vez la lupa se posará sobre él.

Tras aquella despedida del Pato, en 2006 se sumó el paraguayo Aldo Bobadilla (de Libertad, de Paraguay). Boca ganó cinco partidos seguidos, pero la AFA nombró a Coco Basile como seleccionador y lo reemplazó Ricardo La Volpe. Boca perdió 2-1 la final del Clausura, con Estudiantes, y Bobadilla empezó a ganarse enemigos.

En 2007, llegó Miguel Angel Russo al club xeneize y se sumó Mauricio Caranta (proveniente de Santos Laguna). Boca, con Caranta como titular, ganó la Copa Libertadores 2007, pero Bobadilla tuvo una pésima participación en las semifinales, que lo empujó a marcharse. Ante Cúcuta, en el partido de ida, en Colombia, Bobadilla ingresó 45 minutos por una lesión de Caranta; Boca perdió 3-1. Luego, Caranta siguió atajando, pero sin brindar seguridad, y se incorporó Pablo Migliore (Huracán).

En 2008, Carlos Ischia asumió como DT. Comenzó atajando Caranta, pero perdió el puesto por problemas personales nunca aclarados con Ischia. Migliore lo reemplazó, pero cuando Boca empató 2-2 en la ida de las semifinales de la Copa Libertadores con Fluminense, en Racing, tuvo un error que lo sentenció y a mediados de año pasó a Racing. En el segundo semestre, el juvenil Javier García surgió como el titular, pero exhibió muchas fragilidades, incluso hasta en el último partido, que consagró campeón a Boca en el Apertura (lo sustituyó otro joven de las inferiores, Josué Ayala).

En 2009, volvió Abbondanzieri a Boca y atajó todo el año, pero su nivel fue muy pobre y en 2010 el Pato jugó tres partidos, y el DT Abel Alves lo marginó. El Pato se fue a Inter de Porto Alegre. Se hizo cargo del arco Javier García, pero discutió con Alves y el primer semestre lo terminó jugando Ayala. A mediados del año pasado llegó Cristian Lucchetti (de Banfield), con Bichi Borghi como entrenador. Pero nunca se ganó el puesto y alternó con García. Lo mismo ocurrió en los primeros meses de este año, con Julio Falcioni como DT. Pero el puesto de arquero continuó siendo un dolor de cabeza.

Tras el final del último Clausura, Falcioni les bajó el pulgar a Lucchetti y García, y a Boca llegó un arquero con experiencia, como Orion, de 29 años. En el exigente mundo Boca, todos estarán pendientes de lo que haga.

"El arco de Boca siempre va a tener como referente a quien lo defienda. Yo no lo vi, pero Roma es un bastión. Luego vino Gatti; después, Navarro Montoya; gracias a Dios, a mí me fue muy bien, y el Pato remató con un buen momento. Así que, quieras o no, el arco de Boca siempre va a estar en el ojo del huracán. Orion es un arquero que demostró personalidad y el director técnico lo quiere, así que el respaldo lo va a tener. Ojalá pueda responder", le comentó Oscar Córdoba a LA NACION.

El ex guardavalla de Estudiantes de La Plata tendrá que adaptarse a una nueva línea defensiva, que formará con Facundo Roncaglia o Franco Sosa como lateral derecho, Rolando Schiavi (Matías Caruzzo será suplente) y Juan Manuel Insaurralde como zagueros centrales y Clemente Rodríguez como lateral izquierdo.

"Tuve fortuna al tener aliados cuando me tocó defender el arco de Boca. He tenido a Bermúdez, que me sirvió de apoyo permanente, y a Samuel, uno de los mejores centrales del mundo. Y luego fueron llegando Schiavi y otros, y fuimos consolidando el equipo. Me parece que ese ir y venir de los jugadores te lleva a una desestabilidad, que se ve en el terreno, en la cancha. Se nota cuando salís a cortar un centro y no sabés en qué posición vas a encontrar a tus compañeros. Todos esos elementos siempre juegan en contra del arquero. Y en Boca se cambiaron mucho las formaciones en los últimos años", añadió Córdoba.

Boca acarrea dos temporadas y media de frustraciones futbolísticas y mucho ha tenido que ver la fragilidad de sus arqueros. Arranca otra etapa, con Orion como responsable. El desafío, sin duda, será muy complejo.

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