Un arquero de la casa
Estudiantes encontró su arquero. Y lo tenía en su propia “casa”. Sin lugar a dudas, Agustín Silva tuvo su actuación consagratoria el domingo pasado cuando Estudiantes visitó a Lanús.
El “Gori” estuvo seguro por donde se lo mire. A la hora de salir a cortar los centros, debajo de los tres palos -tapando remates a quemarropa- y bien cuando tuvo que jugar la pelota con los pies.
Claro que Silva ya había insinuado algo en el cotejo anterior frente a Independiente. En ese partido contra el Rojo no tuvo demasiado trabajo, pero igualmente mostró su firmeza custodiando los tres palos de valla estudiantil.
El pibe nacido en la ciudad de Bragado hace 21 años supo tener paciencia y se “bancó” ser suplente. Primero de Damián Albil, luego de Mariano Andújar -durante segundo ciclo “poco fructífero” en Estudiantes- y ahora de Justo Villar por lo que siempre quedaba relegado una y otra vez.
Hizo toda la “colimba”, como suele decirse, al pasar por las divisiones inferiores del club. Supo superar la adversidad de las lesiones. Estuvo preseleccionado en distintas selecciones juveniles de nuestro país.
Siguió adelante, mirando hacia el frente y ahora encontró el gran tesoro que siempre quiso tener en su manos: jugar en Primera División. El otro día publicó en su muro de Facebook: “voy a tratar de aprovechar cada oportunidad al máximo. Amo atajar”.
Desde de la época de Nicolás Tauber, que no se le daba una oportunidad a un arquero del club. Ahora la tiene Agustín Silva. Hay que darle continuidad y respaldo para que consolide en un puesto donde Estudiantes dejó “escapar” a muchos y buenos arqueros.





