Un equipo dentro de otro
Esta frase de Amos Benjamin, uno de los reservas del dorsal número 1 de Nigeria, Akpan Udoh, en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA, resume con claridad el sentir de todos los arqueros suplentes que participan en una máxima competición. Benjamin y Chisom Chiaha no han jugado ni un solo minuto en Chile, pero ambos desempeñan una labor decisiva en el combinado nacional mediante su trabajo con Udoh y el preparador de porteros Emeka Amadi en los entrenamientos.
Dada su rivalidad por hacerse con la titularidad en el equipo, cabría pensar que la relación entre los tres podría ser algo tensa. Muy al contrario. Durante su charla con FIFA.com, acompañados de Amadi, los tres arqueros se mostraron muy a gusto juntos, sonrientes y tranquilos.
“Me alegro muchísimo de que tengamos a este tipo sobre el terreno de juego”, afirma Chiaha, señalando a Udoh con una sonrisa radiante. “Los que nos sentamos en el banquillo, estamos siempre listos, porque nunca se sabe qué puede pasar. Pero rezamos por él, porque siga así de bien. Quiero que gane el premio al mejor guardameta. Sería un honor para los tres”.
Las palabras del dorsal 21 reflejan la actitud de un equipo dentro de un equipo: la “selección de los porteros”. Todo registro de imbatibilidad es un triunfo ganado por los tres y por su entrenador, Amadi.
“Cualquiera de ellos puede ser titular, lo que me llena de orgullo. Me siento muy orgulloso de los tres”, declara Amadi. “No me gusta entrenar porteros mediocres, quiero entrenar porteros de primera fila”.
El imponente Amadi tiene una edificante experiencia que transmitir a sus arqueros suplentes, un ejemplo excelente que los motiva a estar siempre preparados para entrar en acción. En el Mundial Sub-20 de 1989, el entonces portero de la selección nigeriana, desempeñó un papel esencial en el llamado “Milagro de Dammam”. Amadi saltó al terreno de juego como sustituto en la segunda parte contra la Unión Soviética, cuando su equipo iba perdiendo por 4-0. Nigeria remontó hasta subir el empate a 4-4 al marcador y terminó ganando al cabo de la tanda de penales gracias a una atajada de Amadi, quien otorgó a los suyos el pase a semifinales.
“Si el portero titular se lesiona y el segundo que entra ve la roja, ¿qué pasa?”, pregunta Amadi. “Todo el mundo debe estar siempre a punto si queremos alcanzar nuestro objetivo”.
Tres amigos y una portería
“Cuando estoy en mi academia, yo soy la primera opción para la portería”, añade Chiaha. “Estoy tranquilo porque sé que voy a jugar todos los partidos. Desde que formo parte de la selección nacional, soy uno de los mejores. Aquí me va a costar hacerme con la titularidad, pero sigo trabajando sin descanso”.
Los tres arqueros, que compartieron habitación en los preparativos de la competición, escuchan con atención a su preparador siempre que éste toma la palabra. Amadi les transmite los conocimientos que adquirió como jugador y como entrenador en Alemania. Menciona a Oliver Kahn como el hombre que ha ejercido más influencia en su carrera, y sus tres pupilos citan a Manuel Neuer como su inspiración, lo que deja claro que las enseñanzas de Amadi están calando hondo.
En Chile, a Udoh se le ha visto muy cómodo con el balón en los pies, al igual que el arquero del Bayern de Múnich, y, con tres goles encajados en cinco partidos, ha mejorado el registro de Neuer en esta misma fase de Brasil 2014. “Estoy satisfecho con el torneo hasta el momento”, comenta Udoh. “Cada vez que dejo mi puerta a cero, incluso en los entrenamientos, cuando no encajo ningún gol, me pongo muy contento”.
México espera a Nigeria en una semifinal muy atractiva para Udoh y los suyos, que supone una reedición de la final de 2013. “Ellos tienen un poderoso ataque, y nosotros una buena defensa”, analiza Benjamin. “Creo en mi equipo, en mi seleccionador y en todo el cuerpo técnico. Tenemos fe en nosotros y estamos convencidos de que llegaremos a la final”.
Con Benjamin y Chiaha respaldándolo y vitoreándolo desde el banquillo, Udoh sentirá que los tiene justo a su lado en la portería tratando de repeler las ofensivas de los mexicanos. Tres guardametas entre los palos, presentes, si bien no físicamente, sí en espíritu.





