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Vilar, el villano favorito

Vilar, el villano favorito


Nadie puede negar que Federico Vilar ha hecho historia en el futbol mexicano. Junto con Hernán Cristante, es uno de los mejores porteros extranjeros que han llegado en las últimas fechas. Es un hombre arrojado, que sabe jugar su área y es infalible bajo los tres postes.
 
Nadie puede dudar eso.
 
Tampoco se pone en duda el que quiera dar espectáculo. Sus descolgadas a una mano, su inminente manejo del balón con el pie y sus cobros en tiros libres.
 
Es un portero que da espectáculo; dirían los antiguos: "tribunero". Así lo conocimos, así se hizo de respeto en México. Mas ayer fue el responsable de que Morelia perdiera en CU ante los Pumas. Un error suyo costó el juego: Vilar dominó el balón, parecía una jugada de rutina, no para cualquier portero, pero sí para él; pero perdió un segundo, una milésima, quizá. Eso la aprovechó Dante López -el mismo delantero que no llega a los remates, el que pierde la mayoría de los pelotas, al que todos increpan en su alineación-, estiró la pierna y dejó al portero argentino en el piso. Fue gol, gol legítimo. El asistente levantó su bandera y todos los morelianos pensaban que se marcaría el juego peligroso, pero el central Peñalosa dijo que no, y como quien lleva el silbato en la boca es quien tiene el último pitido, ese es el que vale.
 
Vilar hoy fue el villano, cuando en infinitas ocasiones ha sido el héroe.
 
Hoy le tocó fallar cuando en muchas ocasiones le toca salvar.
 
Hoy, Morelia acumula cuatro derrotas consecutivas, tiene la cabeza de su técnico Tomás Boy colgada de un hilo, y eso no podemos achacárselo al portero, es una serie de malos resultados aunados a una mala actitud del técnico que no ha sabido cómo sacar a los jugadores del atolladero.
 
En el campo, algo desgastado por cierto, la batalla fue buena por momentos. Ambos equipos con la vista fija en la cabaña contraria. Eso sí, cada quien con su modo de actuar.
 
En la segunda parte, cuando parecía que la vorágine se calmaba y todo se enfilaba a un empate a cero vino el error de Vilar y, por si fuera poco, a los pocos minutos Gastélum se hizo expulsar. Nada le salía a Tomás Boy.
 
Mas quien lo viera, con diez hombres el Morelia evidenció la fragilidad defensiva de los Pumas, que se echaron atrás, temerosos de la reacción visitante, pero sin puntería no es posible que el balón entre a la portería.
 
Vilar quiso lavar su error e irse a rematar en los últimos minutos, pero casi le cuesta el segundo en contra, sólo que Palencia se quiso comer el pastel solo.

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