Willy Caballero no se cansa de llamar a Sabella
El arquero argentino, a sólo cuatro meses del Mundial, sigue haciendo méritos para que el DT de Argentina lo mire seriamente. Así lo ve Adrián Boullosa, periodista de Goal España.
Willy Caballero se ha convertido por decreto en uno de los grandes ídolos de los hinchas de Málaga. Pese a que llegó casi por casualidad a La Rosaleda por una grave lesión de Sergio Asenjo en el invierno europeo de 2011, el ex-Boca Juniors y Arsenal de Sarandí se ha consolidado con el paso del tiempo como uno de los emblemas del conjunto blanquiazul.
Ahora que los tiempos dorados de la Champions y los grandes fichajes quedaron atrás, el futbolista de 32 años ha asumido un papel clave en el equipo dirigido por Bernd Schuster, que actualmente se encuentra luchando en mitad de tabla de La Liga, más cerca del descenso que de los puestos que dan derecho a jugar en Europa.
Tras tener un papel clave en la Liga de Campeones la temporada pasada, que lo llevó a ser reconocido internacionalmente, en esta actual temporada Willy ha disputado todos y cada uno de los minutos en la competición doméstica, habiendo recibido 29 goles en 22 partidos. En un año mucho más modesto a nivel deportivo, él sigue demostrando que su compromiso con Málaga es absoluto.
Quizá por eso, los hinchas de La Rosaleda le tienen un cariño especial. Desde las tribunas del estadio malacitano se ha reivindicado más que desde ningún otro sitio que Alejandro Sabella lo convoque para la Selección argentina. Y es que, al menos desde Andalucía y España, no se entiende cómo es posible que uno de los mejores arqueros del campeonato siga sin vestir la albiceleste.
Sus virtudes son la seguridad y los reflejos. En esta temporada, el equipo ha bajado sus prestaciones, y eso implica que Caballero esté más expuesto y que tenga que intervenir con más asiduidad. Pese a ello, el arquero ha seguido manteniendo una regularidad en prácticamente todas sus actuaciones, incluyendo un gran partido ante Real Madrid en el que, sin embargo, Málaga cosechó una derrota por 2-0.
Pero sin duda, lo que más ha cautivado de Willy en el conjunto boquerón ha sido su perfil bajo: tras llegar desde Elche, sufriendo en el pozo de la Segunda División, siempre se ha mantenido en un discreto segundo plano y cerró su renovación con el club que apostó por él hasta 2017 a pesar de que durante el pasado verano europeo le llegaron muchas ofertas. Y eso, en un club en el que se ha producido un éxodo masivo en las últimas temporadas, se agradece.
Más allá de lo deportivo, el futbolista nacido en Santa Elena también ha tenido que mostrar su entereza fuera de las canchas. Cuando a su hija Guillermina se le diagnosticó un cáncer de retina, él abandonó el fútbol para centrarse en la recuperación de su pequeña junto a su pareja. Toda una prueba de valor que le sirvió para volver aún más fuerte a los terrenos de juego y que puede ayudar a explicar su tardía explosión como futbolista de élite en Europa.
Sumando todos estos factores, resulta evidente que este arquero, que posee el récord de imbatibilidad de Málaga en la Primera División, está capacitado más que de sobra para asumir la responsabilidad del arco de Argentina en un gran evento como el Mundial de Brasil 2014, y más cuando sus rivales en la lucha por la titularidad no se encuentran en su mejor momento.
Willy merece y debe jugar con la albiceleste, por méritos deportivos y también por una historia personal espectacular que ya forma parte de esas novelas ocultas que esconde el fútbol. Si hace falta, se repetirá una vez más: ¡Sabella, acordate de Willy!.





